La ley de desperdicio alimentario impulsa a las empresas a prevenir y gestionar de forma responsable los excedentes de alimentos.

Ley de desperdicio alimentario: obligaciones y oportunidades para las empresas

La ley de desperdicio alimentario supone un cambio relevante en la forma en que las empresas del sector agroalimentario, la distribución y el canal HoReCa gestionan los alimentos y sus excedentes. Su objetivo principal es avanzar hacia un modelo más eficiente, sostenible y responsable, alineado con los compromisos europeos e internacionales en materia de reducción del desperdicio de alimentos. 

Las empresas no solo deben cumplir con obligaciones legales, sino también demostrar de forma clara y verificable su compromiso con la prevención del desperdicio alimentario, la correcta gestión de excedentes y la transparencia frente a consumidores y autoridades. En este sentido, las empresas están recurriendo cada vez más sistemas verificables y certificaciones específicas para estructurar su cumplimiento.

La ley contra el desperdicio alimentario es un marco normativo orientado a prevenir la generación de desperdicio de alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria. Afecta a operadores desde la producción primaria hasta la restauración y la distribución, estableciendo principios generales para una gestión más eficiente de los recursos alimentarios. 

La ley de desperdicio alimentario establece obligaciones para prevenir la generación de excedentes, priorizar su aprovechamiento y garantizar trazabilidad y transparencia en toda la cadena alimentaria.

Esta ley de desperdicio de alimentos pone el foco en:

  • La prevención, como primera medida. 
  • La correcta gestión de excedentes alimentarios
  • La reducción del impacto ambiental asociado al desperdicio. 
  • La mejora de la transparencia y la responsabilidad de los operadores. 

Su enfoque se alinea con los objetivos de sostenibilidad y con la necesidad de avanzar hacia modelos de economía circular en el sector alimentario. 

Restos de alimentos y cáscaras de huevo en compost como ejemplo de gestión de residuos orgánicos vinculada a la ley de desperdicio alimentario.

La ley contra el desperdicio alimentario persigue varios objetivos clave que afectan directamente a las empresas: 

  • Reducir de forma efectiva la generación de desperdicio de alimentos. 
  • Fomentar prácticas de gestión responsable de excedentes
  • Minimizar el impacto ambiental a lo largo de la cadena alimentaria
  • Promover la transparencia y la información clara al consumidor. 
  • Contribuir al cumplimiento de compromisos internacionales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 12.3. 

Estos objetivos obligan a las organizaciones a revisar sus procesos internos y a adoptar sistemas estructurados que permitan demostrar el cumplimiento de la normativa. 

Aunque las obligaciones concretas pueden variar en función del tipo de operador y su actividad, a grandes rasgos la ley de desperdicio alimentario establece cinco obligaciones clave para las empresas: 

  1. Implantar medidas de prevención para reducir la generación de desperdicio. 
  1. Disponer de sistemas para la gestión eficiente de excedentes alimentarios
  1. Priorizar el aprovechamiento de alimentos aptos para el consumo humano. 
  1. Mantener registros y trazabilidad de las actuaciones relacionadas con el desperdicio. 
  1. Implantar sistemas de control y trazabilidad que permitan demostrar el cumplimiento normativo. 

En este escenario, contar con sistemas de control y verificación se convierte en un elemento clave para demostrar el cumplimiento de la ley. 

Más allá del cumplimiento legal, muchas empresas buscan herramientas que les permitan acreditar de forma objetiva su compromiso con la reducción del desperdicio alimentario. En este contexto, las certificaciones juegan un papel fundamental como mecanismo de verificación independiente. 

La ley de desperdicio alimentario no exige una certificación específica, pero sí exige evidencias verificables y sistemas estructurados de control. En este sentido, las certificaciones permiten: 

  • Estructurar la gestión del desperdicio alimentario. 
  • Demostrar cumplimiento frente a terceros
  • Aportar transparencia y credibilidad. 
  • Facilitar la mejora continua de los procesos

Food Waste Saver® es una marca de calidad global con nivel de transaprencia rompedor desarrollada por CONFICERT, orientada a operadores comprometidos con la reducción del desperdicio alimentario y la gestión responsable de excedentes. Su diseño está específicamente alineado con los principios y obligaciones de la ley de desperdicio alimentario.  

Esta certificación establece requisitos claros y verificables aplicables a toda la cadena alimentaria, permitiendo identificar de forma transparente a las empresas que cumplen con prácticas responsables y con la normativa vigente. 

La certificación Food Waste Saver® se apoya en un proceso de verificación estructurado que permite acreditar una gestión responsable del desperdicio alimentario y de los excedentes a lo largo de toda la actividad del operador. 

En concreto, esta certificación garantiza la implantación de prácticas orientadas a la prevención del desperdicio alimentario, la minimización del impacto ambiental en la cadena de producción y una gestión eficiente y responsable de los excedentes, favoreciendo su correcta valorización. 

Todo ello es evaluado mediante una auditoría independiente, que aporta objetividad y credibilidad al proceso. Gracias a este enfoque, las empresas pueden demostrar que su compromiso con la reducción del desperdicio alimentario se basa en medidas reales y verificables, y no únicamente en declaraciones de intenciones. 

Este enfoque convierte a Food Waste Saver® en una herramienta eficaz para evidenciar cumplimiento ante inspecciones, clientes y autoridades. 

Food Waste Saver® es aplicable a empresas comprometidas con la gestión eficiente de excedentes y la prevención del desperdicio alimentario, incluyendo: 

  • Producción primaria (agricultura, ganadería y acuicultura). 
  • Gran distribución, logística y comercio minorista. 
  • Canal HoReCa (restaurantes, bares, hoteles, cocinas centrales). 
Trabajadores de la industria alimentaria revisando procesos de producción para cumplir con la ley de desperdicio alimentario y mejorar la gestión de excedentes.

Para obtener la certificación Food Waste Saver®, los operadores deben cumplir una serie de requisitos orientados a garantizar una gestión responsable del desperdicio alimentario y de los excedentes a lo largo de toda su actividad. 

En primer lugar, la empresa debe estar legalmente registrada y operar conforme a la normativa aplicable en su ámbito de actividad. Asimismo, es necesario que exista un compromiso interno, de modo que al menos un miembro del equipo directivo complete la formación oficial Food Waste Saver, impartida por CONFICERT

Como parte del proceso, el operador debe haber realizado una auditoría interna previa, haber corregido posibles desviaciones y mantener registros documentados que evidencien la correcta implantación del sistema. Además, se exige la existencia de sistemas de trazabilidad y control documental, así como un enfoque de mejora continua en la gestión del desperdicio alimentario. 

Por último, la certificación implica el uso correcto de la marca Food Waste Saver® y una comunicación transparente, coherente con los requisitos del esquema y verificable frente a terceros. 

Obtener la certificación Food Waste Saver® aporta beneficios claros para las empresas en el marco de la ley de desperdicio alimentario, al facilitar una gestión más estructurada y transparente del desperdicio y de los excedentes alimentarios. 

Entre las principales ventajas destacan la mejora de la eficiencia operativa, al optimizar procesos y reducir costes asociados a la pérdida de alimentos, así como el refuerzo de la confianza del consumidor, gracias a una certificación verificable e independiente. 

Asimismo, la certificación permite una mejor respuesta a las demandas del mercado, cada vez más orientado hacia prácticas responsables y sostenibles. Al mismo tiempo, actúa como un apoyo al cumplimiento normativo, contribuyendo a reducir riesgos legales y a demostrar el compromiso de la empresa con la prevención del desperdicio alimentario. 

Todo ello favorece un mejor posicionamiento en un entorno empresarial cada vez más exigente en términos de transparencia y responsabilidad

CONFICERT apuesta por un modelo de certificación basado en la transparencia total, ofreciendo información clara y verificable sobre lo que hay detrás de cada etiqueta. A través de auditorías independientes, estándares rigurosos y herramientas de verificación, se impulsa una toma de decisiones más consciente por parte de consumidores y usuarios de los productos y servicios certificados.

En este contexto, ACERTA, como miembro de CONFICERT, y Organismo de Certificación autorizado, forma parte del ecosistema que impulsa la certificación Food Waste Saver®,  aportando experiencia técnica y rigor en los procesos de evaluación y verificación. 

Preguntas Frecuentes

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