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AIEs en proyectos de I+D+i: beneficios fiscales y ventajas de la certificación

AIEs en proyectos de I+D+i: beneficios fiscales y ventajas de la certificación

Virginia Gracia Simó
VIRGINIA GRACIA SIMÓ
Directora Operaciones Industria, Química y Ensayos
Industria y Química

Las Agrupaciones de Interés Económico (AIEs) se han consolidado como una fórmula de colaboración empresarial que permite canalizar inversión privada hacia proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Este modelo conecta a empresas con capacidad inversora con organizaciones que necesitan financiación para desarrollar iniciativas tecnológicas, aprovechando los incentivos fiscales previstos en la legislación española. 

Sin embargo, para que este modelo funcione con las garantías necesarias, resulta fundamental acreditar tanto la naturaleza técnica de los proyectos como la coherencia de los gastos asociados a su ejecución. 

En este contexto, la certificación de proyectos de I+D+i mediante una entidad acreditada por ENAC desempeña un papel especialmente relevante: aporta una evaluación independiente, facilita la obtención de Informes Motivados Vinculantes y refuerza la confianza de los inversores. 

Una Agrupación de Interés Económico (AIE) es una entidad jurídica constituida para facilitar o desarrollar la actividad económica de sus socios. En el ámbito de la I+D+i, puede utilizarse como vehículo para estructurar proyectos tecnológicos y canalizar su financiación. 

En este modelo intervienen habitualmente tres figuras: 

  • La AIE: actúa como titular del proyecto y solicitante de la certificación. En ella participan las empresas inversoras. 
  • Las empresas inversoras: aportan financiación a través de su participación en la agrupación y pueden beneficiarse del régimen fiscal aplicable, siempre que se cumplan los requisitos legales. 
  • La empresa desarrolladora o tecnóloga: ejecuta materialmente las actividades de investigación, desarrollo o innovación tecnológica, conforme a los acuerdos contractuales establecidos con la AIE. 

La AIE puede contratar la ejecución del proyecto a una empresa desarrolladora mediante los correspondientes acuerdos de prestación de servicios y de titularidad. La documentación contractual debe reflejar adecuadamente las responsabilidades, los derechos de propiedad intelectual y la participación de cada entidad.

Este modelo permite que la empresa desarrolladora obtenga financiación para su proyecto de I+D+i antes de iniciar su ejecución, facilitando el acceso a los recursos necesarios para llevarlo a cabo. Al mismo tiempo, las empresas inversoras que aportan esa financiación pueden beneficiarse de los incentivos fiscales asociados a las actividades de I+D+i, siempre que se cumplan los requisitos establecidos en la normativa aplicable.

La financiación es uno de los principales desafíos para las empresas que desarrollan proyectos de I+D+i. Estas iniciativas suelen requerir inversiones significativas y pueden implicar incertidumbre técnica, periodos prolongados de ejecución y dificultades para acceder a recursos financieros.

Las AIEs ofrecen una alternativa para conectar las necesidades de financiación de las empresas tecnológicas con el interés de otras organizaciones por participar en proyectos que generan incentivos fiscales.

Beneficios para las empresas inversoras 

La legislación española contempla deducciones fiscales por actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica en el Impuesto sobre Sociedades.

En términos generales, la deducción por I+D parte del 25 % de los gastos que cumplen los requisitos legales y puede alcanzar el 42 % sobre determinados incrementos de gasto respecto a la media de los dos ejercicios anteriores. Para actividades calificadas como innovación tecnológica, el porcentaje general es del 12 %.

A través del régimen fiscal aplicable a las AIEs, los socios pueden participar en la imputación de determinados resultados y deducciones, de acuerdo con las condiciones establecidas en la normativa tributaria.

De esta forma, la participación en una AIE puede representar una oportunidad de planificación fiscal vinculada a la financiación de actividades de I+D+i reales y debidamente justificadas.

Beneficios para las empresas desarrolladoras 

Para las empresas tecnológicas, este modelo puede facilitar el acceso a financiación privada destinada a proyectos de investigación e innovación.

Entre sus ventajas se encuentran la posibilidad de impulsar desarrollos que requieren recursos importantes, ampliar la capacidad de ejecución y reducir la dependencia de otras fuentes de financiación.

Por tanto, las AIEs pueden generar valor para ambas partes: las empresas desarrolladoras acceden a recursos para innovar antes de acometer el proyecto y los inversores participan en operaciones que pueden generar incentivos fiscales, dentro del marco legal aplicable.

La certificación independiente constituye uno de los elementos esenciales para reforzar la fiabilidad técnica y documental de los proyectos desarrollados mediante AIEs.

A través de este proceso, una entidad de certificación acreditada evalúa la naturaleza de las actividades y, según el alcance de la certificación, la coherencia de los presupuestos o la justificación de los gastos ejecutados.

Esta evaluación aporta un informe detallado e independiente de gran valor tanto para la AIE como para las empresas inversoras y desarrolladoras.

Seguridad jurídica y respaldo del Informe Motivado Vinculante

Uno de los principales beneficios de la certificación es su contribución a la seguridad jurídica en la aplicación de los incentivos fiscales por I+D+i.

La certificación emitida por una entidad acreditada por ENAC constituye una base técnica para solicitar el correspondiente Informe Motivado Vinculante al ministerio competente.

Este informe tiene carácter vinculante para la Administración tributaria en los términos establecidos por la normativa, especialmente en lo relativo a la calificación de las actividades como investigación, desarrollo o innovación tecnológica.

De esta forma, las empresas disponen de un respaldo técnico independiente que contribuye a reducir la incertidumbre sobre la naturaleza de las actividades certificadas.

No obstante, la certificación y el Informe Motivado no sustituyen el cumplimiento de los restantes requisitos fiscales aplicables.

Calificación técnica y validación de los gastos

No todas las actividades innovadoras tienen la misma consideración fiscal. La distinción entre investigación y desarrollo (I+D) e innovación tecnológica (IT) es determinante, ya que ambas categorías cuentan con diferentes porcentajes de deducción.

Durante la certificación, expertos independientes analizan las características del proyecto, sus objetivos, las novedades tecnológicas y las actividades desarrolladas para establecer la calificación correspondiente.

Además, cuando el alcance de la certificación incluye el presupuesto o los gastos ejecutados, se evalúa su adecuación a las actividades del proyecto y su justificación documental.

Esta revisión permite identificar posibles incidencias, incoherencias o gastos que no cumplen los criterios aplicables, facilitando su tratamiento durante el proceso de evaluación.

Mayor confianza y transparencia para los inversores

La confianza de los inversores es uno de los principales valores diferenciales de la certificación de proyectos de I+D+i mediante AIEs.

En estas operaciones intervienen diferentes entidades con responsabilidades técnicas, económicas y fiscales. Por ello, disponer de una evaluación independiente resulta especialmente relevante.

La certificación permite contar con una valoración objetiva de la naturaleza tecnológica del proyecto y, según el alcance contratado, de los gastos asociados a su desarrollo.

Para las empresas inversoras, esta evaluación constituye una garantía adicional de transparencia y trazabilidad, ya que aporta información técnica contrastada sobre el proyecto en el que participan.

Para las AIEs y las empresas desarrolladoras, facilita la presentación de evidencias ante los distintos participantes de la operación y refuerza la credibilidad del proyecto.

En definitiva, la certificación no solo permite acreditar actividades de I+D+i: también contribuye a construir confianza entre las partes que participan en su financiación y ejecución.

El proceso de certificación de proyectos de I+D+i desarrollados mediante AIEs requiere analizar tanto las características técnicas de las actividades como las relaciones existentes entre las entidades participantes. 

Aunque la documentación y el alcance varían según el tipo de certificación, el procedimiento puede resumirse en las siguientes etapas. 

1. Identificación del proyecto y de las entidades participantes 

Se determina el alcance del proyecto, la identidad de la AIE, las empresas desarrolladoras y las relaciones contractuales existentes entre ellas. 

En esta fase es especialmente importante establecer correctamente la titularidad del proyecto y las fechas relevantes de su desarrollo. 

(1) Fecha de constitución de la AIE, así como las entidades que la conforman. 

(2) Fecha de firma efectiva de dicho Acuerdo previo (si existe), así como entidades firmante 

(3) Fecha de firma efectiva por todas las partes del Contrato por el cual la AIE asume la titularidad del proyecto, así como entidades firmantes. 

(4) Fecha concreta en la que entra en vigor la asunción de la titularidad del proyecto por parte de la AIE. 

(5) Razón social y NIF de cada entidad colaboradora de “primer nivel” participante en el proyecto. 

2. Evaluación técnica del proyecto 

Un experto independiente analiza la memoria técnica, los objetivos y las actividades realizadas o previstas, valorando si corresponden a investigación y desarrollo o innovación tecnológica. 

Esta evaluación permite establecer la calificación técnica de las actividades conforme a los criterios aplicables. 

3. Evaluación económica y documental 

En las certificaciones que incluyen presupuesto o gasto ejecutado, se revisa la coherencia económica del proyecto y la documentación justificativa correspondiente. 

En el caso de las AIEs, esta revisión adquiere especial importancia debido a la intervención de empresas desarrolladoras. 

4. Resolución de incidencias y emisión del certificado 

Cuando se detectan no conformidades o necesidades de aclaración, estas se comunican para su tratamiento conforme al procedimiento de certificación. 

5. Emisión del certificado 

Una vez completada satisfactoriamente la evaluación, se emite el certificado correspondiente al alcance evaluado. 

Este certificado puede servir como soporte para la solicitud del Informe Motivado Vinculante cuando resulte aplicable. 

La certificación de proyectos de I+D+i mediante AIEs presenta particularidades derivadas de su estructura jurídica y de la participación de diferentes empresas en la ejecución de las actividades. 

Entre los aspectos que requieren especial atención destacan: 

  • Titularidad y fechas del proyecto. Es necesario identificar correctamente cuándo se constituye la AIE, cuándo asume la titularidad y qué actividades se desarrollan durante el periodo objeto de certificación. 
  • Relación contractual con la empresa desarrolladora. Los acuerdos deben permitir identificar las responsabilidades de las partes y justificar la ejecución de las actividades. 
  • Trazabilidad de los gastos. La evaluación económica debe disponer de evidencias suficientes sobre los gastos asociados al proyecto, incluyendo la documentación de las empresas ejecutoras cuando corresponda. 
  • Coherencia técnica y económica. Los recursos, actividades y gastos declarados deben guardar relación con los objetivos y trabajos efectivamente desarrollados. 
  • Cumplimiento de los criterios de certificación. Los expedientes deben cumplir los requisitos técnicos y documentales vigentes, incluidos los aplicables a las AIEs y sus entidades colaboradoras. 

Una adecuada preparación de estos elementos facilita el desarrollo de la certificación y contribuye a reducir incidencias durante la evaluación.

La certificación de proyectos desarrollados mediante Agrupaciones de Interés Económico (AIE) requiere especialización técnica y conocimiento de las particularidades de estas operaciones. ACERTA trabaja en la certificación de expedientes de AIEs desde 2019, acumulando experiencia en proyectos de investigación, desarrollo e innovación tecnológica de diferentes sectores.

Esta trayectoria se refleja en los resultados de 2026: hasta el momento, el número de expedientes de AIEs ha aumentado un 63 % respecto a 2025, siendo el 50 % del sector software, seguido de industria (16 %) y farma (11 %). A falta de cerrar el año, no se registran bajadas de calificativo ni grandes recortes presupuestarios.

ACERTA combina esta experiencia con un equipo especializado y una interlocución cercana durante el proceso de certificación, manteniendo el rigor, la independencia y la imparcialidad que exige su actividad.

¿Necesitas certificar un proyecto de I+D+i desarrollado mediante una AIE? Contacta con el equipo de ACERTA para conocer los requisitos y el alcance de la certificación.

Preguntas Frecuentes

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